miércoles, 30 de julio de 2014

Real stalking

Una vez para stalkear a un tipo (año 2002) busqué en la guía de teléfonos la dirección de la que suponía era su casa, fui hasta allí y me quedé parada un rato en la puerta (al frente, mejor dicho) para ver si salía o si alcanzaba a distinguir algo en las ventanas.

No me vengan ahora con eso de mirar un par de fotos en Facebook.


miércoles, 16 de julio de 2014

Muchas reflexiones

El miércoles pasado, más o menos en el entretiempo del partido Argentina-Holanda, se murió mi abuelo. No fue una sorpresa, tenía 90 años y problemas cardíacos, y al menos yo ya me había mentalizado y casi no me puse triste. En parte fue un alivio porque la vida que llevaba no era vida: desde hacía años padecía demencia senil y ya casi no reconocía a nadie, estaba sentado sin hacer nada la mayor parte del día, no se acordaba de cosas básicas como por ejemplo si tenía que comer con el tenedor o con la mano, y era maltratado por mi abuela y mi tío, que se enojaban porque tenían que repetirle cien veces las mismas cosas. Los entiendo porque no es fácil convivir con una persona así, pero me daba mucha pena. Si bien no tengo una relación muy cercana con ellos, mi abuelo siempre fue bueno. Cuando todavía estaba dentro de todo bien, hacía chistes tontos y mi abuela siempre se enojaba y lo hacía quedar mal delante de los demás, y él nunca le dijo nada. Sonreía y bajaba la cabeza. En los últimos tiempos, en los pocos momentos de lucidez que tenía, manifestaba que estaba cansado de que lo trataran mal. 

Es la primera muerte cercana que tengo en mi familia, y a pesar de todo no lo sufrí tanto. Yo creo que todavía no caí, la psicóloga dice que ya hice el duelo antes, cuando mi abuelo dejó de "estar", a pesar de estar físicamente. Como sea, el hecho me hizo reflexionar bastante acerca de muchas cosas:

*La muerte es algo natural: después del shock inicial, mientras algunos salieron a hacer trámites, los que nos quedamos en la casa hablamos, nos reímos y hasta vimos los penales como si no hubiera una persona muerta a dos cuartos de distancia. Obviamente tampoco es que nos pusimos a contar chistes y el final del partido me causó la misma emoción que un documental en japonés sobre cómo crece el pasto, pero fue mucho menos dramático de lo que yo había imaginado.

*El reencuentro de la familia: por primera vez en no recuerdo cuántos años volvimos a estar todos los primos juntos. Eso que dicen de que en los velorios se encuentra la gente es verdad.

*Primeras veces: nunca había ido a un velorio. No sabía cómo era el lugar ni qué se hacía. Antes de entrar apagué el celular porque pensaba que el clima sería de solemnidad, pero nada que ver. Ahora entiendo la importancia de la gente que te va a acompañar y me arrepiento de no haber estado otras veces con quien lo necesitó. Tampoco había ido a un entierro, naturalmente, y mucho menos participado en un cortejo fúnebre.

*Cambios en las relaciones: nunca tuve una buena relación con mi abuela, pero ahora la trato mejor, y hago lo posible para ayudarla. Mi mamá se dio cuenta de que tiene que hablar o verse más seguido con sus primos porque son buenos y la ayudaron mucho.

Me quedo con el recuerdo de mi abuelo, que el miércoles a la mañana, después de que lo llevamos de vuelta a su casa cuando en el hospital nos dijeron que no hacía falta que quedara internado, no perdió su buena educación y me dijo "gracias por la visita".




lunes, 12 de mayo de 2014

Vivir sola

Hola, tengo 34 años y todavía vivo con mis padres.

Al escuchar esta frase más de uno saldrá corriendo, me imagino. No soy el estereotipo de gordo mantenido que vive pegado a la computadora pero algún problemita emocional tenemos los que hemos llegado a este punto.

Como no tuve que trasladarme de ciudad para estudiar ni he tenido una pareja estable, no existía un motivo concreto para irme. Y así fueron pasando los años sin que yo me diera cuenta, sintiéndome una eterna adolescente y pensando "cuando me case me iré". Hace algunos años (ya tenía como 27) me peleaba mucho con mi mamá y surgieron por primera vez las ganas de irme, pero económicamente era imposible. A esto le sumemos que mi mamá me decía que qué iba a hacer sola, que podía ser peligroso, que qué iba a pasar si me enfermaba, que ya no los quería más, que no valoraba lo que ellos me habían dado... Cuestión que al tiempo empecé a trabajar muy cerca de mi casa y con la excusa de la cercanía pateé el tema para más adelante.

Siguieron pasando los años y yo seguía sin darme cuenta. Cada vez se hicieron más frecuentes los ataques de pánico o ansiedad, lo cual me hacía pensar que en ese estado no podía vivir sola. Empecé terapia y después de unos meses llegamos a la conclusión de que lo que me genera esos ataques es el ahogo de estar todavía en mi casa. O bajo las órdenes de mis padres, mejor dicho. Porque a pesar de que soy bastante grande, todavía estoy cumpliendo el rol de hija/nena.

Durante mucho tiempo me autoengañé con que tengo mi plata, mi auto, puedo ir a donde quiera, pero en realidad no soy libre. Si vivo en la casa de otro, tengo que cumplir con las reglas del otro. Los sábados hay que limpiar e ir al supermercado, y si un fin de semana no estoy para cumplir algo de eso "no importa, hacé tu vida", pero "no sabés todo lo que trabajé cuando no estuviste" y "no te lo estoy echando en cara, solamente te lo cuento, porque vos te divertías pero yo lo único que te puedo contar es que trabajé". Puedo llegar a la hora que quiera (¡pero sin olvidarme de avisar!) pero "no me pude volver a dormir porque hiciste mucho ruido cuando llegaste". Puedo ir a danza, canto, bonsai, una actividad distinta cada día, pero "esto no es un hotel". Podría seguir pero no quiero aburrirlos.

Cuando me di cuenta de todos los años que había desperdiciado me largué a llorar. Supongo que si no me di cuenta antes es porque todavía no estaba lista para hacerlo. No puedo creer todo el tiempo que soporté vivir así, pero afortunadamente pude "despertarme" y voy a revertir la situación.

Después de tomar la decisión, vino lo segundo más difícil que fue comunicárselo a mi familia. Primero no se lo tomaron en serio, después intentaron por todos los medios convencerme de que me estoy equivocando, y ahora están en la etapa de entusiasmo mezclado con tristeza por lo rápido (?) que pasó el tiempo.

Yo estoy contenta y ansiosa aunque también con muchos miedos (¿me voy a deprimir? ¿y si me enfermo? ¿y si me asaltan? ¿aprenderé a cocinar? ¿y si no soporto y tengo que volver? y otros). A veces no tengo ganas de preocuparme más y digo "bueno, me quedo en mi casa, ya estoy acostumbrada", pero sé que así no voy a crecer nunca. Es algo que hay que hacer aunque duela (que en mi caso va a ser mucho).

Sólo espero estar tan ocupada tratando de manejar mi vida que no me quede tiempo para pensar estupideces.






lunes, 30 de diciembre de 2013

Otro año

Mientras espero que se cargue el especial de Navidad de Downton Abbey, y porque no tengo nada mejor que hacer, voy a ver qué tal me fue con las "resoluciones de año nuevo" que hice el año pasado:

-Irme de vacaciones: sí, y dos veces (en febrero y en diciembre - por supuesto que ya estoy con ganas de irme de nuevo), y las dos a Brasil.

-Cantar: sí! Rachmaninov, Verdi, Queen! No puedo pedir más.

-Seguir tocando: no. No tuve ganas pero hace poco empecé a extrañar así que probablemente retome en marzo o abril.

-Hacer actividad física: sí! Pilates, que me gusta mucho.

-Aprender francés: más o menos. Aprendí muuuuy poco, quiero hacerlo sola pero no tengo ni la constancia ni la paciencia. A ver si junto fuerzas para el año que viene y voy a algún lugar a que me enseñen.

-Curarme la fobia al avión: mmmm no sé si me curé, pero por lo menos me animé a hacerlo, drogas legales mediante. Me di cuenta de que mientras más uno viaja menos miedo se siente, así que tendré que viajar más veces y más lejos para terminar de curarme.

-Hacer amigos: ¿conocer gente vale? Siento que puedo llegar a ser amiga de algunos de ellos.

-Salir más: no. Creo que nunca voy a poder manejar este punto.

-Sacar fotos: .

-Ser más feliz: lo fui más o menos hasta mayo, después empecé con mi maldito trastorno de ansiedad que me cagó gran parte del año, y además se murió mi perra. Afortunadamente empecé de nuevo terapia (otra distinta a la anterior) y mejoré mucho, y por ahora, con eso me conformo.

Les regalo una frase que leí hace poco:

"Que el mejor día de tu pasado sea el peor día de tu futuro".

¡Feliz 2014!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Casamiento: cómo terminó la película

Cuando en un post anterior conté que mi amiga me había "invitado" al casamiento, en realidad debía haber dicho que me avisó por Facebook que se casaba (no dijo cuándo) y me pidió el teléfono para organizar cuándo vernos y darme la tarjeta.

Pasaba el tiempo y no tenía novedades. De repente, surgió la posibilidad de hacer un viaje el fin de semana largo de noviembre. Estuve dudando si aceptar o no, porque según algunos comentarios que había leído, en esa fecha era el casamiento de Eve. "Cómo no voy a ir, pasamos tantas cosas juntas, no me lo quiero perder, voy a quedar mal si no voy... pero ya falta poco y todavía no me dio la tarjeta, si yo le importara ya lo habría hecho, ¿cuántos años hace que no nos vemos?, cuando estoy mal no puedo contar con ella, cuando estoy contenta no lo comparto con ella, ma sí, me voy de viaje".

Días después me llegó un sms de Eve diciendo "me gustaría DE UNA VEZ POR TODAS darte la tarjeta". Bueno, keep calm, sos vos la que no te contactaste antes.  En fin, no pudimos ponernos de acuerdo en un horario para vernos así que me pasó los datos por mail. Efectivamente, se casaba en la fecha que yo iba a estar de viaje, así que le escribí muy apenada porque no iba a poder asistir, a lo cual respondió con una sola línea "qué pena, que disfrutes tu viaje, seguramente nos veremos más adelante". No sé para qué me apené tanto. Seguramente no nos volveremos a ver.

Si esto fuera una película, la escena final serían imágenes alternadas de ella casándose y divirtiéndose en su fiesta, y yo en pijama comiendo un lomito frío en una habitación de hotel. Pero contrariamente a lo triste que pueda parecer mi situación, lo pasé muy bien, y no creo que hubiera podido decir lo mismo si asistía a la fiesta.

sábado, 26 de octubre de 2013

Quiero divorciarme

Con respecto a mi trabajo, me siento como una mina que no aguanta más al marido pero que no se separa porque le conoce todas las mañas y porque le queda cómodo que la siga manteniendo.

Hace meses que estoy mal y siento que tengo que hacer algún cambio en mi vida. Tal vez deba empezar por buscar otro marido.

domingo, 13 de octubre de 2013

Casamiento

Eve, mi mejor amiga del secundario, me invitó a su casamiento y me dijo que puedo ir con quien quiera.

Pareja no tengo y dudo que la consiga en un mes, y como ella y yo hicimos caminos separados no tenemos amigos en común, aparte de las del colegio, que están casadas, por lo que en un tiempo pueden pasar dos cosas: o escribiré un post contando las desventuras de una soltera patética muriéndose de embole mientras todos se divierten, o termino como en una chick-flick, enganchadísima con un amigo del novio, que también fue solo al casamiento.

¿Apostamos?