viernes, 12 de junio de 2015

¿Revancha?

Después de intentar cantar con la voz que sonaba como si estuviera sentada arriba de un lavarropas en pleno centrifugado, y de perder mis 2.45 minutos de fama en manos de alguien mucho más relajada que yo, volví a los ensayos con la cola entre las patas. No quería ni mirar a la directora para que no se acordara de mí, y pasé varias semanas siendo casi invisible.

Cuando empezamos a ensayar obras que tienen solos,  cada vez que se hacía mención a ellos me ruborizaba internamente suponiendo que todos se estaban acordando de mi fallido intento (Nota a mí misma: ¡Hola! No sos tan importante, sabés? Ya se olvidaron hasta de tu nombre), y me morí de odio cuando una compañera me dijo "Podrías cantar vos uno de esos solos... naaaa JAJAJAJAJA era una joda, ya sé que [hace con las manos el gesto de 'arrugar']" (Nota a mí misma: ¡Viste que sí se acuerdan!)

La semana pasada me pidieron que me quedara después del ensayo. Supuse que me iban a cagar a pedos por algo (ah, sí, porque yo siempre pienso positivamente), pero imaginen mi sorpresa cuando me dijeron que estudiara uno o varios de esos solos. O sea que no soy tan desastre después de todo.

Me lo estoy tomando con más calma, tratando de que no me importe lo que los demás piensen, "creyéndomela" un poco, y aprovechando la oportunidad que me dan, aunque sea como ejercicio para empezar a curarme del pánico escénico.

Por suerte esta vez hay tres candidatas más así que la presión no está tanto sobre mí. Y cada vez que pienso en decir que  no, me acuerdo nuevamente de esa que se me burló y sólo por eso junto coraje y me convenzo de que sí voy a poder hacerlo.

lunes, 20 de abril de 2015

Frustración

Continuación de la entrada anterior.

El día del primer concierto estaba bastante tranquila, aunque no sabía qué podía pasarme en el escenario, con las luces y la gente. De cualquier manera, tenía que hacerlo.

Cuando llegué, la directora me dijo que íbamos a probar la mejor manera de llegar cierta nota aguda. Le dije que cuando ensayaba a veces me salía bien y a veces no, y le pedí que si me salía mal, que por favor al día siguiente cantara otra persona porque no quería volver a pasar ese estrés. Me dijo que no me preocupara, que los conciertos son una lotería y que a veces las cosas salen mal, que disfrutara y listo.
-El tema es que no lo estoy disfrutando.
-¿No lo estás pasando bien?
-¡¡NO!! Esto es una tortura para mí.
-Ah, no, entonces no sirve.

Me dijo que había pensado también en otra chica y que iba a probar con ella. Mientras tanto, todos me preguntaban cómo estaba y me daban consejos, y yo no les quería decir que todavía no sabía si iba a cantar. Mi reemplazante llegó muy tarde y finalmente quince minutos antes de empezar la directora decidió que cantara ella ya que no se ponía nerviosa, ya había cantado otras veces como solista y tiene un registro que le permite llegara mejor a las notas agudas. Me sentí aliviada pero por otro lado me puse peor que si hubiera tenido que cantar porque #gataflora.

Cuando subimos al escenario vi que no había mucho público y pensé que capaz que podría haberlo hecho tranquilamente. Mientras mi compañera cantaba (era la primera obra) me arrepentí, ella era la heroína y yo la fracasada, la que no sirve, la cagona, y todos los adjetivos negativos que se les ocurran. Me sentí culpable porque en vez de decir que no desde un principio, aseguré que iba a poder hacerlo y a último momento obligué a la directora a hacer cambios y a mi compañera a cantar sin estar preparada. Me dio bronca que me guste cantar y no poder hacerlo. A duras penas pude cantar entre el nudo en la garganta y las lágrimas a punto de caer. No disfruté nada y volví a mi casa llorando.

Al día siguiente ya se me había pasado la culpa y la bronca, y llamé a mi mamá para avisarle que esa noche no fuera a verme ya que no iba a cantar y le conté lo que pasó:

-Qué estúpida que sos, ahora todos van a creer que no sabés cantar, ¿Por lo menos dejaste en claro que no cantaste por los nervios y no porque sos desafinada?

Imaginen cómo puede estar mi psiquis después de 35 años de presiones así, Aunque no sé si es peor que mis padres me sigan presionando o que a mí me siga afectando. 




viernes, 10 de abril de 2015

Nervios

Hay miles de cosas que me ponen nerviosa (es más, diría que estar nerviosa es mi estado natural), pero las peores situaciones son las que tienen que ver con lo que digo o lo que hago, y lo que los otros puedan pensar de mí. Por ejemplo: me puse veinte veces más nerviosa cuando tuve que decirle a la vecina que bajara la música que cuando me apuntaron con un arma para sacarme la cartera.

Se me hace un nudo en el estómago y empiezo a transpirar cuando tengo que hablar por teléfono con alguien que no conozco, se me aceleran los latidos cuando un desconocido me dice algo que no me gusta en Twitter o en el blog, o cuando escribo algo en Facebook y pienso qué me van a responder (sí, aun antes de que efectivamente me respondan algo). En el colegio o en la universidad, cuando un profesor hacía una pregunta, antes de levantar la mano se me estrujaba la panza, y eso que sólo me animaba a responder si estaba 100% segura de que lo iba a hacer bien. La sensación se multiplicaba por no sé cuánto en el caso de los exámenes orales y la mayoría de las veces me saqué bajas notas (o sea, 6 y 7) no por no saber sino por estar nerviosa.

En fin, ser el centro de atención, aunque sea por medio minuto, y el miedo a hacer algo mal son las dos cosas que me generan más ansiedad. Imaginen entonces cómo me sentí cuando el martes al llegar al ensayo de coro la directora me dijo que iba a cantar una parte solista. Mientras me hablaba se me hizo el nudo en el estómago, y a medida que se acercaba el  momento de cantar los latidos se hacían más fuertes y empecé a temblar. Cuando finalmente canté, la voz me temblaba como nunca antes había escuchado a nadie. No se los puedo describir. Como estaba cantando mal y haciendo el ridículo, más nerviosa me ponía y peor me salía. Volví a cantar dos veces más, ligeramente menos a punto de morir que al principio, pero muriéndome al fin. 

Siempre, cada vez que un integrante del coro ensaya un solo por primera vez, todos los demás lo aplaudimos para darle ánimos y felicitarlo, aunque se haya quedado sin aire, haya desafinado o se haya equivocado la letra. A mí no me pasó ninguna de estas tres cosas, pero adivinen si me aplaudieron. Parece que tener miedo no está aceptado, si hubiera cantado como el orto pero tranquila, sí me habrían felicitado. Lo importante es la actitud, como dicen siempre. O a lo mejor no podían entender que alguien sintiera tanto miedo y se quedaron helados sin saber cómo reaccionar.

Ayer, drogas mediante, estuve un poco menos nerviosa y pude controlar el temblor. Sé que no lo hice del todo bien pero estaba satisfecha porque había mejorado bastante, hasta que volví a mi lugar y -nunca falta el que te pincha el globo- una compañera que no había escuchado el ensayo anterior me dijo "ayyyy!!! Qué nerviosa se te escuchaba!!!". Sí, y con tu comentario no estás ayudándome a mejorar. Tampoco me aplaudieron pero varios me dijeron que sonaba bien. No les creo pero igual se agradece la palabra de aliento. Y si realmente les parece bien, son unos sordos de mierda que no sé cómo llegaron a estar en un coro.

Durante mucho tiempo usé técnicas de relajación, de respiración, tés de tilo, ansiolíticos, hasta que me di cuenta (tarde) de dónde está la raiz del problema. Un poco porque me viene en la sangre y otro poco porque me criaron así, uno de mis valores es la perfección. Las cosas se hacen perfectas o no se hacen, y lo aplico tanto a mi vida como a la de los demás. Critico mucho al que hace algo mal, y como sé que yo misma no soy ni puedo ser perfecta, también me critico y me frustro y llevo esta vida con más momentos de infelicidad que de dicha. Como creo que los demás son iguales que yo y que me van a criticar y se van a burlar, se arma una bola de nieve cada vez más grande y la ansiedad se hace insoportable. Ayer alguien me dijo "no te preocupes por cómo te sale, vos disfrutá." ¿Cómo carajo voy a disfrutar si lo estoy haciendo mal? Cómo me gustaría ser una persona con cero autocrítica que piensa que hace todo bien. O que si lo hace mal no le importa. No sé cuánto tiempo de terapia me llevará modificar esto.

Hoy y mañana son las funciones. Espero seguir siendo la loser ignorada que fui toda mi vida así en 5 minutos todos se olvidaron para siempre de que hice el ridículo.

EDIT: ¡Y cómo olvidarme de lo nerviosa que me pongo cuando me gusta alguien! 

martes, 10 de febrero de 2015

Tres recetas

Si nunca imaginé que iba a aprender a cocinar, menos imaginé pasarles recetas a los demás.

No esperen platos elaborados o súper originales; más bien son comidas muy simples y fáciles de hacer pero que me sirven para no aburrirme de comer siempre lo mismo (al haber tan pocas comidas/ingredientes que me gusten, caigo rápidamente en la repetición).

Berenjenas y tomates

Pelar la berenjena y cortarla en rodajas. Ponerles sal, esperar que larguen líquido y limpiarlo con un papel (esto es para quitarles el sabor amargo). Cortar las rodajas en cuartos y dorarlas en una sartén, con condimentos a gusto (en mi caso, especias surtidas y pimentón). Cortar un tomate en cubitos y agregarlos a la sartén cuando las berenjenas casi estén cocinadas. Agregar más condimentos si es necesario. Servir caliente.

Acá está la receta original por si les gusta más (tiene más condimentos y las berenjenas están fritas).


Pollo crocante

Esto no es ni más ni menos que milanesas de pollo pero en vez de usar pan rallado usé copos de maíz triturados. Recién hechas quedan muy ricas, pero recalentadas en microondas no tanto. 

(¡El tamaño de esa porción! Con razón no engordo)



Guarnição à francesa

Esta es mi preferida y la dejo en idioma original porque la probé en Brasil (una no es bloggera si no comparte recetas de cocina y experiencias de viajes por el mundo).

Se ralla una papa, se fríe y se reserva (tampoco imaginé que alguna vez iba a usar palabras de El Gourmet). Se rehoga una cebolla cortada en juliana, se agregan unas rodajas de jamón cocido cortado como más les guste, luego se agrega una lata de arvejas y por último las papas. La primera vez que lo hice estaba nerviosa porque era la primera vez que invitaba a mi hermana y mi cuñado a cenar, y les encantó!

La foto no le hace justicia.


Después me cuentan si se animaron a probarlas, y si tienen alguna otra idea fácil también es bienvenida.

viernes, 16 de enero de 2015

Nueva vida

A pedido del público les cuento qué es de mi vida.

Después de las primeras semanas dejé de estresarme por la cocina y el orden, ya no me peleo con mis padres, y disfruto de cada uno de esos momentos que no podría tener si no viviera sola (hacer ejercicios de ballet en el medio del comedor, encerrarme dos horas a grabar canciones en Audacity, cenar mientras veo series con la notebook arriba de la mesa). No extraño, y de a poco voy sintiendo que éste es mi lugar.

Sin embargo (porque todo en la vida tiene un "pero"), antes de mudarme creía que hacerlo iba a ser la solución a todos mis problemas e iba a ser libre y feliz y me iba a convertir en un ser sociable. Nada más lejos de la realidad. Uno puede estar en otro lugar o con (sin) otra compañía pero como dice un tema de La Ley, "la vida sigue igual". Sigo siendo yo, entonces no empecé a buscar desesperada cualquier salida con tal de estar con gente. Sí salí, pero a donde realmente tenía ganas de ir, (aunque mucho más relajada sabiendo que nadie me iba a controlar a qué hora regresaba). En cuanto a los vecinos, son veinteañeros bolicheros, trolitas a las que sólo les interesa tomar sol o familias con niños. No veo muchas chances de hacer amigos por ahí. Y ni siquiera he podido invitar gente, por falta de muebles/utensilios/tiempoparadejartodoperfectoantesdequelleguen.

Como verán, lo de socializar todavía es un gran fail, y una vez que hubo pasado la etapa de euforia (=as in "poder hacer cualquier cosa que me dé la gana en cualquier momento, como por ejemplo mirar una película en pijama mientras como tutucas"), caí en la cuenta de que sigo teniendo la misma vida chota de antes. No estoy feliz, me sigo deprimiendo, y más de una vez tuve que tomar algo para poder dormir.

Voy a confiar en que en este año de la cabra (?) todo cambie para mejor.

jueves, 11 de diciembre de 2014

DIY falopa

Una de las cosas buenas de haberme mudado (ya escribiré en extenso sobre eso, lo prometo) es poder hacer cualquier huevada sin que nadie me haga mil preguntas al respecto. Así fue como una tarde me puse a hacer manualidades que no son dignas de aparecer en Pinterest pero no hay nada que me ponga más contenta que reciclar cosas viejas.

Posavasos

Materiales:

-Plásticos transparentes con forma de CD que sirven para proteger a los cds vírgenes que vienen al por mayor en esos recipientes redondos (?)
-Tatuajes temporarios comprados en Monte Hermoso en 1995 o Villa Gesell 2000 (supongo que fue en 1995 porque en el 2000 ya estaba grande para eso pero me cuesta creer que guardo cosas del '95 - mentira, guardo cosas más viejas todavía)



Se recortan los tatuajes de preferencia y se siguen las instrucciones.

Los usé una noche que vinieron a cenar mi hermana y mi cuñado.



Adorno para baño

Materiales:

-Set de jabones y flores regalo de mi frenemy Eve para mi cumpleaños en el 2008 y que me daba pena desarmar.
-Frasco de mermelada La Campagnola.



Se abre el paquete, los que entra adentro del frasco se mete, lo que no, se guarda para una futura manualidad. Se forra la tapa del frasco con el papel que venía al fondo de la cajita.

No sirve para nada pero queda más o menos lindo.




Bonus track: la cajita ahora es un mini costurero.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Me asusta mi propia memoria

En 1996, una profesora nos cuenta que los nombres de sus hijos van a ser cortos, Mateo o Paz, porque el apellido de su marido es muy largo. No la vuelvo a ver.

En 2014 la encuentro en Facebook. Tiene una foto con la que supongo es la hija. Busco entre los amigos de ella alguien que tenga el apellido del marido, que todavía recuerdo, para ver si hay alguna Paz. Por supuesto, es la chica de la foto.

¿Ustedes también recuerdan cosas de hace mil años de gente que ni siquiera les importa?