viernes, 31 de julio de 2015

Hablemos de libros

Originalmente, la idea era hacer lo que hizo Vix: videos hablando de libros. Superé la vergüenza inicial y grabé un video, pero no quedé del todo satisfecha con el resultado (aunque me di cuenta de que mi voz no es tan fea como creía), y entre que no tenía ganas de hacerlo de nuevo y que lo pensé mejor y decidí que andar dando la cara en Internet no es lo mío, el proyecto quedó trunco. Pero como me gusta hablar de libros se me ocurrió hacerlo por acá, y de paso escribo un poco.

La consigna del video era elegir 10 libros que te recuerden a un momento o lugar particular de tu vida. Después de que hice la lista me di cuenta de que algunos no me recordaban nada en especial, pero los dejé porque todos son libros que me gustaron mucho y que quiero recomendarles.

Comienza la lista, en el orden en que me fueron viniendo a la cabeza:

El diario de Ana Frank (Het Achterhuis, Anne Frank, 1947) 

Lo elegí porque es uno de los que tengo en común con los que eligió Vix. En primer año del secundario (1993), en el libro de Educación Cívica había un capítulo que hablaba no recuerdo de qué, pero en un apartado contaba la historia de Ana Frank, había una foto de ella y un fragmento del diario. Un día, mientras hacía la tarea, mi mamá tomó el libro, leyó ese fragmento y me dijo "Mirá qué bien escribía a los 13 años", lo que mi mente tradujo como "y vos tenés la misma edad y ni por casualidad podés escribir así". El profesor de la materia nos recomendó que lo leyéramos y yo lo saqué de la biblioteca del colegio. Me gustó mucho, y me alivió saber que el fragmento que leyó mi mamá fue escrito por Ana a los 15 años, así que a mí me quedaba un tiempo para mejorar. El año pasado volví a leerlo ya con más conciencia de que lo que estaba leyendo era real y me volvió a gustar, tal vez más que antes.

Robinson Crusoe (The Life and Strange Surprizing Adventures of Robinson Crusoe, Of York, Mariner: Who lived Eight and Twenty Years, all alone in an un-inhabited Island on the Coast of America, near the Mouth of the Great River of Oroonoque; Having been cast on Shore by Shipwreck, wherein all the Men perished but himself. With An Account how he was at last as strangely deliver'd by Pyratesa.k.a. Robinson Crusoe, Daniel Defoe, 1719) 

Este fue el primer libro "en serio" que leí, a los 8 o 9 años, y fue mi favorito durante mucho tiempo. Recuerdo leerlo en la cama durante alguna siesta. Robinson fue el primer personaje literario del que me enamoré y estuve obsesionada al punto de que a todos los personajes que inventaba para jugar les ponía de apellido "Defoe". Otro que quise releer y lo hice este año. No recordaba casi nada y lo disfruté, no es el mejor libro del mundo pero entiendo el efecto que puede causar en una mente infantil.

El parque jurásico (Jurassic Park, Michael Crichton, 1990)

Si Robinson fue mi primer libro "en serio", éste fue mi primer libro "para adultos". Sé que lo estaba leyendo mi papá pero no me acuerdo si me dijo que lo leyera o si directamente se lo "robé", atraída por la portada. La cuestión es que me volví loca. La genética, los dinosaurios, todo me parecía tan interesante (imagínense, tenía 12 años). Cuando salió la película uno o dos años después yo estaba como "ay por favor, están tan atrasados, yo leí el libro hace rato". Esta fue también mi primera decepción de película que no tiene nada que ver con el libro; por lo poco que podía ver en los avances (antes no se decía trailer) ya desde el vamos los actores principales no se parecían en nada a la descripción que se hacía de los personajes en el libro, así que obviamente no quise verla. Cuando la vi, muchos años después, obviamente no me gustó. Ahora lo estoy releyendo en inglés.

Desde el jardín (Being there, Jerzy Kosinski, 1970)

Este es uno de los pocos que tengo (cuando era más chica los sacaba de una biblioteca, y en los últimos años leo mucho en pdf). También es uno de los pocos que leí más de una vez, diría que por lo menos cuatro. Una de ellas fue para una materia de la universidad que se llamaba "Sociología de los Medios de Comunicación". El libro con el que quería trabajar originalmente no aparecía por ningún lugar de mi casa, pero mientras lo buscaba encontré éste y me di cuenta de que también era perfecto para lo que estábamos analizando. Desde mi trabajo de aquel entonces le mandé un mail a la profesora para comentarle e inmediatamente me puse a sanatear hacer el análisis. Creo que me saqué un 8. Hace poco vi la película y está bastante bien.

Los pilares de la Tierra (The pillars of the Earth, Ken Follett, 1989)

Otro de los recomendados de mi papá, fanático de Ken Follett. Y yo, fanática de la Edad Media, me enganché enseguida. Es un libro largo pero muy entretenido, de esos que tienen mil páginas y cuando termina todavía te quedaste con ganas de leer más. Hay una miniserie que por supuesto no le hace nada de justicia, en la que actúa Eddie Redmayne, que en ese momento no lo conocía nadie pero ahora ya tiene un Oscar en su haber.

Como se me hizo un poco largo dejo los otros cinco para un próximo post.



lunes, 27 de julio de 2015

Agresión innecesaria

Ayer fui a un shopping con mi hermana y mi cuñado. Al lado del espacio donde iba a estacionar se estaba bajando una familia. Era como esos autos de los payasos que no sabés cómo entran tantas personas, así que tuve que esperar unos segundos hasta que terminaran de salir todos. Cuando finalmente pude ubicar el auto, escucho (porque estaba con la ventanilla baja) una voz de hombre que dice "peligro al volante, jejeje". Mi primer impulso al bajarme fue ir a increpar al imbécil, pero no sabía cuál de todos los payasos había sido, además ¿qué iba a ganar? Ponerme nerviosa y el aludido seguramente se iba a hacer el desentendido, así que me olvidé. Por un rato.

Esta mañana me volví a acordar y otra vez me indigné. Sé que lo tendría que dejar pasar porque qué importancia tiene un comentario sin sentido de alguien que ni sé qué cara tiene, que no me conoce y que no me voy a volver a cruzar. Pero yo me tomo todo como si fuera personal. No soporto que me digan cosas que no son, no soporto la estupidez, no soporto el machismo, y este tipo cumplía con los tres.

Mi cuñado me dijo "para qué hizo ese comentario ese tipo? Si no estabas estacionando mal. Ganas de molestar, nomás". Ni aunque hubiera estacionado mal, ¿qué beneficio le aporta al mundo su "chiste" pelotudo? Habrá querido hacerse el gracioso delante de su hermano/cuñado/suegro, y de paso descargar su bronca porque alguien más joven que él, y además mujer, maneja un auto más nuevo, y como si fuera poco, llevaba a un hombre como acompañante.

Lo único que consiguió el infeliz fue, lamentablemente, dar un pésimo ejemplo a los niños que iban con él.

miércoles, 8 de julio de 2015

Vuelve

Por si no leyeron el blog desde el principio, o por si no se acuerdan (lo más probable), allá por el 2008 yo solía escribir acerca de un tal M. Para que no se molesten en ir a leer posts viejos, patéticos y mal escritos, en el próximo párrafo les resumo la historia (no menos patética ni mejor escrita).

Cuando lo conocí a M se estaba separando de la novia, yo me fui de vacaciones y a mi regreso empezamos a salir, anduvo todo bien un par de meses hasta que se enteró de que la ex estaba embarazada (¿consecuencia de un polvo de despedida, maybe?), me preguntó si quería seguir con él a pesar de eso, le dije que sí, me dejó, me volvió a buscar y seguimos juntos hasta que nació la hija, supuestamente iba a volver conmigo pero no podía prometerme nada, obviamente no volvió.

Pasé por varias etapas: lloré, lo esperé, me resigné, me olvidé.

Aunque en siete años no hemos tenido contacto, me enteré de que siguió con esa mujer y que tuvo más hijos, situación que jamás me movió un pelo pero. Pero. Sabía que nunca iba a volver conmigo, no lo odiaba ni a él ni a la mujer y mientras más pasaba el tiempo más me convencía de que había sido mejor perderlo, pero nunca me olvidé del todo de él.

En fin. La semana pasada, out of the blue, me apareció un mensaje suyo en Facebook pidiéndome el celular porque quería comunicarse conmigo. Se me aflojó todo. Cuando me recuperé me di cuenta de que seguramente querría pasarme su currículum o comprar un auto barato, dos cosas que la gente suele pedirme debido al lugar donde trabajo.

Ayer estaba en la oficina a punto de almorzar cuando sonó mi celular. Era un número desconocido pero acostumbrada a que me llamen sólo por motivos laborales, su voz me sorprendió. Cháchara intrascendente hasta que me dijo el motivo del llamado: una pelotudez atómica que hasta me da vergüenza describir. Seguimos hablando de nuestras vidas (tiene dos hijos y el más chico tiene tres años, quién habrá sido el bebé de las fotos, entonces?), de algunas nerdeadas (ay, cómo lo extrañaba), todo re superado, hasta que en un momento me dice algo así como "he pensado en vos más que algunas veces". Si esto fuera "50 sombras de Grey" (sí, lo leí, shame on me) acá vendría la parte que dice "mi diosa interior está dando bailecitos de felicidad".

Me hice la boluda y seguí como si nada, porque recordemos que ya es un señor con familia, pero insistió varias veces con que nos juntemos hablar e incluso me dijo que si quiero puede llevar a los hijos para que los conozca. "La nena se llevaría bien con vos", me dijo. What? Aparentemente estaría a pasos de convertirme en la Niña Loly.

¿Se habrá separado? ¿Querrá volver conmigo? Mi mamá dice que sí. Mi hermana dice que sí. Mi cuñado dice que sí. Mi amiga Marina dice OMG. Mi papá no opina (nunca lo hizo).

¿O realmente habrá llamado para preguntarme si recordaba cómo hacer una call conference desde el teléfono de la empresa donde trabajábamos?

Ya no sé qué pensar.

viernes, 12 de junio de 2015

¿Revancha?

Después de intentar cantar con la voz que sonaba como si estuviera sentada arriba de un lavarropas en pleno centrifugado, y de perder mis 2.45 minutos de fama en manos de alguien mucho más relajada que yo, volví a los ensayos con la cola entre las patas. No quería ni mirar a la directora para que no se acordara de mí, y pasé varias semanas siendo casi invisible.

Cuando empezamos a ensayar obras que tienen solos,  cada vez que se hacía mención a ellos me ruborizaba internamente suponiendo que todos se estaban acordando de mi fallido intento (Nota a mí misma: ¡Hola! No sos tan importante, sabés? Ya se olvidaron hasta de tu nombre), y me morí de odio cuando una compañera me dijo "Podrías cantar vos uno de esos solos... naaaa JAJAJAJAJA era una joda, ya sé que [hace con las manos el gesto de 'arrugar']" (Nota a mí misma: ¡Viste que sí se acuerdan!)

La semana pasada me pidieron que me quedara después del ensayo. Supuse que me iban a cagar a pedos por algo (ah, sí, porque yo siempre pienso positivamente), pero imaginen mi sorpresa cuando me dijeron que estudiara uno o varios de esos solos. O sea que no soy tan desastre después de todo.

Me lo estoy tomando con más calma, tratando de que no me importe lo que los demás piensen, "creyéndomela" un poco, y aprovechando la oportunidad que me dan, aunque sea como ejercicio para empezar a curarme del pánico escénico.

Por suerte esta vez hay tres candidatas más así que la presión no está tanto sobre mí. Y cada vez que pienso en decir que  no, me acuerdo nuevamente de esa que se me burló y sólo por eso junto coraje y me convenzo de que sí voy a poder hacerlo.

lunes, 20 de abril de 2015

Frustración

Continuación de la entrada anterior.

El día del primer concierto estaba bastante tranquila, aunque no sabía qué podía pasarme en el escenario, con las luces y la gente. De cualquier manera, tenía que hacerlo.

Cuando llegué, la directora me dijo que íbamos a probar la mejor manera de llegar cierta nota aguda. Le dije que cuando ensayaba a veces me salía bien y a veces no, y le pedí que si me salía mal, que por favor al día siguiente cantara otra persona porque no quería volver a pasar ese estrés. Me dijo que no me preocupara, que los conciertos son una lotería y que a veces las cosas salen mal, que disfrutara y listo.
-El tema es que no lo estoy disfrutando.
-¿No lo estás pasando bien?
-¡¡NO!! Esto es una tortura para mí.
-Ah, no, entonces no sirve.

Me dijo que había pensado también en otra chica y que iba a probar con ella. Mientras tanto, todos me preguntaban cómo estaba y me daban consejos, y yo no les quería decir que todavía no sabía si iba a cantar. Mi reemplazante llegó muy tarde y finalmente quince minutos antes de empezar la directora decidió que cantara ella ya que no se ponía nerviosa, ya había cantado otras veces como solista y tiene un registro que le permite llegara mejor a las notas agudas. Me sentí aliviada pero por otro lado me puse peor que si hubiera tenido que cantar porque #gataflora.

Cuando subimos al escenario vi que no había mucho público y pensé que capaz que podría haberlo hecho tranquilamente. Mientras mi compañera cantaba (era la primera obra) me arrepentí, ella era la heroína y yo la fracasada, la que no sirve, la cagona, y todos los adjetivos negativos que se les ocurran. Me sentí culpable porque en vez de decir que no desde un principio, aseguré que iba a poder hacerlo y a último momento obligué a la directora a hacer cambios y a mi compañera a cantar sin estar preparada. Me dio bronca que me guste cantar y no poder hacerlo. A duras penas pude cantar entre el nudo en la garganta y las lágrimas a punto de caer. No disfruté nada y volví a mi casa llorando.

Al día siguiente ya se me había pasado la culpa y la bronca, y llamé a mi mamá para avisarle que esa noche no fuera a verme ya que no iba a cantar y le conté lo que pasó:

-Qué estúpida que sos, ahora todos van a creer que no sabés cantar, ¿Por lo menos dejaste en claro que no cantaste por los nervios y no porque sos desafinada?

Imaginen cómo puede estar mi psiquis después de 35 años de presiones así, Aunque no sé si es peor que mis padres me sigan presionando o que a mí me siga afectando. 




viernes, 10 de abril de 2015

Nervios

Hay miles de cosas que me ponen nerviosa (es más, diría que estar nerviosa es mi estado natural), pero las peores situaciones son las que tienen que ver con lo que digo o lo que hago, y lo que los otros puedan pensar de mí. Por ejemplo: me puse veinte veces más nerviosa cuando tuve que decirle a la vecina que bajara la música que cuando me apuntaron con un arma para sacarme la cartera.

Se me hace un nudo en el estómago y empiezo a transpirar cuando tengo que hablar por teléfono con alguien que no conozco, se me aceleran los latidos cuando un desconocido me dice algo que no me gusta en Twitter o en el blog, o cuando escribo algo en Facebook y pienso qué me van a responder (sí, aun antes de que efectivamente me respondan algo). En el colegio o en la universidad, cuando un profesor hacía una pregunta, antes de levantar la mano se me estrujaba la panza, y eso que sólo me animaba a responder si estaba 100% segura de que lo iba a hacer bien. La sensación se multiplicaba por no sé cuánto en el caso de los exámenes orales y la mayoría de las veces me saqué bajas notas (o sea, 6 y 7) no por no saber sino por estar nerviosa.

En fin, ser el centro de atención, aunque sea por medio minuto, y el miedo a hacer algo mal son las dos cosas que me generan más ansiedad. Imaginen entonces cómo me sentí cuando el martes al llegar al ensayo de coro la directora me dijo que iba a cantar una parte solista. Mientras me hablaba se me hizo el nudo en el estómago, y a medida que se acercaba el  momento de cantar los latidos se hacían más fuertes y empecé a temblar. Cuando finalmente canté, la voz me temblaba como nunca antes había escuchado a nadie. No se los puedo describir. Como estaba cantando mal y haciendo el ridículo, más nerviosa me ponía y peor me salía. Volví a cantar dos veces más, ligeramente menos a punto de morir que al principio, pero muriéndome al fin. 

Siempre, cada vez que un integrante del coro ensaya un solo por primera vez, todos los demás lo aplaudimos para darle ánimos y felicitarlo, aunque se haya quedado sin aire, haya desafinado o se haya equivocado la letra. A mí no me pasó ninguna de estas tres cosas, pero adivinen si me aplaudieron. Parece que tener miedo no está aceptado, si hubiera cantado como el orto pero tranquila, sí me habrían felicitado. Lo importante es la actitud, como dicen siempre. O a lo mejor no podían entender que alguien sintiera tanto miedo y se quedaron helados sin saber cómo reaccionar.

Ayer, drogas mediante, estuve un poco menos nerviosa y pude controlar el temblor. Sé que no lo hice del todo bien pero estaba satisfecha porque había mejorado bastante, hasta que volví a mi lugar y -nunca falta el que te pincha el globo- una compañera que no había escuchado el ensayo anterior me dijo "ayyyy!!! Qué nerviosa se te escuchaba!!!". Sí, y con tu comentario no estás ayudándome a mejorar. Tampoco me aplaudieron pero varios me dijeron que sonaba bien. No les creo pero igual se agradece la palabra de aliento. Y si realmente les parece bien, son unos sordos de mierda que no sé cómo llegaron a estar en un coro.

Durante mucho tiempo usé técnicas de relajación, de respiración, tés de tilo, ansiolíticos, hasta que me di cuenta (tarde) de dónde está la raiz del problema. Un poco porque me viene en la sangre y otro poco porque me criaron así, uno de mis valores es la perfección. Las cosas se hacen perfectas o no se hacen, y lo aplico tanto a mi vida como a la de los demás. Critico mucho al que hace algo mal, y como sé que yo misma no soy ni puedo ser perfecta, también me critico y me frustro y llevo esta vida con más momentos de infelicidad que de dicha. Como creo que los demás son iguales que yo y que me van a criticar y se van a burlar, se arma una bola de nieve cada vez más grande y la ansiedad se hace insoportable. Ayer alguien me dijo "no te preocupes por cómo te sale, vos disfrutá." ¿Cómo carajo voy a disfrutar si lo estoy haciendo mal? Cómo me gustaría ser una persona con cero autocrítica que piensa que hace todo bien. O que si lo hace mal no le importa. No sé cuánto tiempo de terapia me llevará modificar esto.

Hoy y mañana son las funciones. Espero seguir siendo la loser ignorada que fui toda mi vida así en 5 minutos todos se olvidaron para siempre de que hice el ridículo.

EDIT: ¡Y cómo olvidarme de lo nerviosa que me pongo cuando me gusta alguien! 

martes, 10 de febrero de 2015

Tres recetas

Si nunca imaginé que iba a aprender a cocinar, menos imaginé pasarles recetas a los demás.

No esperen platos elaborados o súper originales; más bien son comidas muy simples y fáciles de hacer pero que me sirven para no aburrirme de comer siempre lo mismo (al haber tan pocas comidas/ingredientes que me gusten, caigo rápidamente en la repetición).

Berenjenas y tomates

Pelar la berenjena y cortarla en rodajas. Ponerles sal, esperar que larguen líquido y limpiarlo con un papel (esto es para quitarles el sabor amargo). Cortar las rodajas en cuartos y dorarlas en una sartén, con condimentos a gusto (en mi caso, especias surtidas y pimentón). Cortar un tomate en cubitos y agregarlos a la sartén cuando las berenjenas casi estén cocinadas. Agregar más condimentos si es necesario. Servir caliente.

Acá está la receta original por si les gusta más (tiene más condimentos y las berenjenas están fritas).


Pollo crocante

Esto no es ni más ni menos que milanesas de pollo pero en vez de usar pan rallado usé copos de maíz triturados. Recién hechas quedan muy ricas, pero recalentadas en microondas no tanto. 

(¡El tamaño de esa porción! Con razón no engordo)



Guarnição à francesa

Esta es mi preferida y la dejo en idioma original porque la probé en Brasil (una no es bloggera si no comparte recetas de cocina y experiencias de viajes por el mundo).

Se ralla una papa, se fríe y se reserva (tampoco imaginé que alguna vez iba a usar palabras de El Gourmet). Se rehoga una cebolla cortada en juliana, se agregan unas rodajas de jamón cocido cortado como más les guste, luego se agrega una lata de arvejas y por último las papas. La primera vez que lo hice estaba nerviosa porque era la primera vez que invitaba a mi hermana y mi cuñado a cenar, y les encantó!

La foto no le hace justicia.


Después me cuentan si se animaron a probarlas, y si tienen alguna otra idea fácil también es bienvenida.